No acabé de entender -¿o debería decir de compaginar?- la razón por la que, al final de la pasada manifestación exigiendo aclaraciones sobre la desaparición de la CAN, nos sirvieron como colofón la intervención -muy buena, impactante lo que dijo, mediante su hermosa voz de ¿barítono? el escritor M. Sánchez Ostiz.
Es que, leyendo sus diarios de la década 1999-2000, hay pasajes en los que parece decantarse por un ideario un tanto parcial, criticando de manera contundente y descalificadora a unas gentes más cercanas a él, me parece, que ésas que se consideran intachables. Esto último, una vez escrito me resulta una tontería, porque su extracción es burguesa y acomodada, así que más cerca ha tenido a esos respetables que han solido formar parte de la burguesía, de clase media sobre todo, que a esas otras gentes a las que censura, más en una ciudad de provincias como ésta (aún se precisa rascar poco para que salga esa mentalidad).
Luego está lo de sus casas: ¡vaya las que ha tenido! Y parece vivir desahogadamente, casi a diario va a restaurantes, con su familia y amigos -aunque éstos sean de su entorno de trabajo-
Pero, eso sí, no hace más que quejarse de lo difícil que lo tiene en el terreno precisamente literario, lo de prodigarse en publicaciones, en periódicos en este caso. ¿Miraría a su alrededor, este hombre, alguna vez?
Claro que deberé leerle en alguno de sus libros, a ver qué me parece. De este tomo de los diarios, me apuntaría todo, o casi, tan original me resulta.
Hay que puntualizar que, viniendo de mi, que no he formado ni formo parte de ninguno de los círculos, ni literarios ni casi sociales en general, ay de mí..., no tiene gran repercusión, supongo.
Tan marginal he llegado a ser, que no existo. Claro que eso no es más que una consecuencia, una opción voluntaria.
Luego está lo de sus casas: ¡vaya las que ha tenido! Y parece vivir desahogadamente, casi a diario va a restaurantes, con su familia y amigos -aunque éstos sean de su entorno de trabajo-
Pero, eso sí, no hace más que quejarse de lo difícil que lo tiene en el terreno precisamente literario, lo de prodigarse en publicaciones, en periódicos en este caso. ¿Miraría a su alrededor, este hombre, alguna vez?
Claro que deberé leerle en alguno de sus libros, a ver qué me parece. De este tomo de los diarios, me apuntaría todo, o casi, tan original me resulta.
Hay que puntualizar que, viniendo de mi, que no he formado ni formo parte de ninguno de los círculos, ni literarios ni casi sociales en general, ay de mí..., no tiene gran repercusión, supongo.
Tan marginal he llegado a ser, que no existo. Claro que eso no es más que una consecuencia, una opción voluntaria.
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