Texto no restringido

Aunque, si bien se piensa, ¿de qué sirve mucho texto, mucho vocabulario, si la gente -el elemento joven, sobre todo, diría- utiliza tan poco vocabulario ya (¿a lo mejor es que le ha dado mucha carga, a ese poco?)

domingo, 31 de marzo de 2013

Un papa invasivo

¡Cuánto eco mediático para ese papa, con el un tanto chocante nombre de Francisco! Además, cuando lo escriben o dicen, parece como si te lo restregasen por las narices, en un deseo de metértelo como sea, de incrustártelo, de que lo interiorices.
Si los que nos sentimos en las antípodas de esa gente, la clerigalla en general, actuásemos así... Claro que, nada más formularlo, se te antoja de lo más improbable. Nosotros vamos de forma mucho más humilde y discreta.
Vaya con la presidenta argentina, a la que creía yo laica, yendo a darle el parabién -a lo mejor, con mantilla española y toda la pesca, ésa también-.
Menudos mentirosos embaucadores que acaban siendo muchos. En cuanto al papa, no hace falta decir que actuará en la línea que llevan todos ellos, pero bueno, si se dijera 'con su pan se lo coman' y fuese así, pero son una pesadilla, una pejiguera, malvada y, desde luego, poderosa. Y con eso de "respetar", tienes que soportar ver comportamientos en tu entorno próximo que te escandalizan (eso, según nos machacaban en tiempos, el mismo Cristo lo condenó). Mujeres a las que les destruyeron la juventud, internándolas en conventos por haber sido un poco alegres, espontáneas y desenvueltas, retornan al redil -del que en realidad no se alejaron mucho-, olvidando la iniquidad cometida con ellas, renunciando a ser fieles a sí mismas a su propia dignidad.
Y es que lo tengo muy crudo, en ese círculo donde me desenvuelvo, y lo tendré aún más, a medida que pase el tiempo, en esta ciudad tan cerrada, donde no parece concebirse prácticamente ningún acto ni celebración que no pase por la bendición de un cura, de la Iglesia católica, no digamos un funeral, bueno todo eso que rodea las exequias.
Y eso que España se dice estado laico. Ya con los suciolistos galosos se leía esa impostura, esa patraña, así que con los hiper católicos peperos, gavioteros, si capisce ancora meglio...       

¿Que será más, fascista o nazi, el jambo?

En referencia a ese Tamburri, que dicen es profesor, me pregunto qué parentesco tendrá con aquel médico que ejercía en la empresa donde yo trabajaba por entonces -año 1984-. 
Cuando fui, aquel día al botiquín a que me viera, me diagnosticó un trancazo, y a las pocas horas estaba yo en coma con meningoencefalitis. 

Lo recuerdo peinado según la estética nazi, con raya en medio, mechones caídos a los lados de la frente, y un sempiterno aire de suficiencia.

¡Qué liso y llano se lo hemos puesto a esa gente! Habrían venido de Italia cuando Mussolini perdió, y aquí tuvieron toda clase de facilidades.

No conformes con que se les diese asilo, estos miembros de la quinta columna de la caverna española, nos pretenden echar de nuestra tierra y decirnos cómo hemos de vivir, lo que seguramente hará ese manipulador de mentes jóvenes, tan malévolo él.  

miércoles, 27 de marzo de 2013

MÉDICOS, esa patulea

Desde los lejanos años -era muy joven- en que me realizaron la primera operación de estómago -la hizo un médico militar, quien, según he sabido después, se ejercitaba con los soldados que volvían heridos del frente. A ellos, no sé cómo los dejaría, pero a mí me desgració de por vida. Una segunda intervención, no menos brutal (quizá por lo débil que me encontraba) no mejoró las cosas, con todo y ser en el Opus, que se consideran los más listos y eficientes. No quiero ni pensar en cuánto habrían facturado a la Seguridad Social de entonces, pues no tenían empacho para proponer operaciones y apaños varios, como, por ejemplo, operarme de los pies que ya habían sido operados de otra cosa; esta vez de pies planos y, simultáneamente, el desalmado de turno propuso operarme de la nariz, cosa que no quise.
Después, al considerar que no me habían dejado bien del todo los pies en la primera operación, le pedí al traumatólogo que me lo rectificase y, ¿qué hizo él? Sin decirme oxte ni moxte, me opero el dedo siguiente, contiguo, digamos, y lo tengo torcido. Ya no quiero, claro, que me lo enderece, que se opere él.
 La continua y fuerte anemia posibilitó que atrapase un virus por un oído, que me destruyó, dejándome en coma con meningo-encefalitis.
Sucedió a eso el fastidiarse el ojo del lado opuesto -el oído, fue el derecho, el ojo, el izquierdo, para equilibrar, por una maculopatía.
Pues bien, a día de hoy, los síntomas que refiero no sé si son creíbles o no, pues los distintos galenos no han podido no ya curarme, ni siquiera saben de qué hablo.
Salen con ambigüedades, pero pocos, a pesar de lo exiguo de su ciencia, te rebajan la tarifa, y les vale todo.
En esta ciudad, en esta tierra, se les considera una especie de santones, superiores al común de los mortales, ¿por qué? En primer lugar, si han estudiado ha sido gracias, seguramente, a las ayudas -vía impuestos- de otras gentes que no hemos podido acceder a tan gloriosas instancias. En segundo, esos galenos bien situados, apesebrados, parecen impedir que otros colegas suyos más jóvenes que llegan a esa palestra lo tengan más fácil.
En la fecha en que efectuaron mi salvamento, mi rescate, del coma y todo aquello, lo consideré una gran suerte. Actualmente pienso que lo que mueve a esos figuras es, más bien el lucirse.
¿Seré presa de la subjetividad, únicamente?. (Y en ese punto, los que entran a suertes son los comecocos, me parece). Al menos Jean Baptiste Poquelin -léase Molière- se ensañó con ellos con gracia y sarcasmo, otro autor, muy posterior en el tiempo, éste y en otro género literario, los puso en solfa a los psico terapéutas en una novela policíaca que me gustó mucho, ¿por qué no he de hacer yo algo parecido y amortizar tanta rabia, tanto sufrimiento...?  

martes, 26 de marzo de 2013

Jabier Salutregi y 'Egin'

¿Por qué se habla tan poco -o nada- de este señor que fue director del periódico Egin? El mismo periódico que el juez Garzón hizo cerrar, dejando en la calle a tanta gente, destrozando su maquinaria, reduciendo a nada sus instalaciones, hundiendo en la más afrentosa miseria, no sólo a Salutregi, sino a sus colaboradores y entorno, pues si él sigue en la cárcel, como creo, ¿hasta cuándo ha de durar semejante injusticia?

Claro que, con tales gentes en el gobierno, en países de vocación tan imperialista, como demuestran ser,  tanto los peperos españoles  como los socialistos franceses,  o sea la otra cara de la misma moneda, ¿qué se puede esperar? 

Es un encono tan irrazonable el que demuestran tener contra determinadas gentes, temas, idearios... Por simplificar, y haciéndome eco de otros que ya lo han visto así, diré que es por querer independizarnos, no formar parte de esa UNA GRANDE Y LIBRE suya.     

Otros, como ésos de las asociaciones de víctimas -del terrorismo, que califican ellos-, tan bien pagadas por lo demás, que cultivan un odio tan desmesurado como interesado, pues el fomentarlo les viene siendo, ya hace tiempo, tan rentable.

Tomemos, por ejemplo, a esa Pedraza, presidenta de una de ellas, la más agresiva, o a la Pagazaurtundua, hermana de un ertzaintza asesinado por ETA, según dicen, yo no estaba allí, ¿pretenden hacernos creer que  esta última, por ejemplo, le tenía tanto cariño a su hermano, como quiere que creamos? Sí que es comprensible que se rebele ante su muerte, injusta e innecesaria como todos los asesinatos, o la postura de A. Pedraza, que igual ni es familiar de ningún asesinado. Es pura venganza y una estrategia contra todos los que disienten de su aplastante modo unitario de pensar. 

No deja de tener su triste gracia, considerando la violencia que ellos ejercieron hace 500 años con toda Navarra, en las distintas etapas de su despedazamiento (Gipuzkoa, Araba, Bizkaia), y conquista de ella, de su golpe de estado del 36, de tantos aplastamientos en las diversas guerras carlistas... Jamás han dejado de ejercer su sañuda violencia, con las detenciones, abusos monetarios y de otra índole, TORTURAS...
Pero eso no les consta que sea condenable, a estos infames que no dudarían en repetir la guerra del 36, aunque tan vencedores y triunfadores se muestren.

No se comportan mejor que los colonos israelíes en Palestina. La ley de los cobardes, como practican aquéllos allí: en lugar de haber ido a por los nazis, en bloque y no uno ahora, otro después, y ayudados, entonces por los anglosajones; y ahora y siempre, por los yankis, hasta por el mismo Obama, otro despreciable premio Nóbel...  
Pero es más fácil arremeter contra los palestinos y apropiarse de sus territorios y matarlos, "porque les atacan antes ellos"... ¡a pedradas!  

Siento mucho que te fueras, Chávez

La verdad que sí, teniendo en cuenta que otros muchos siguen ahí, gozan de buena salud y hemos de soportarlos, aunque nos resulten onerosos de mantener
Me estoy refiriendo, por supuesto, al fantoche que te mandó callar, un vejestorio al que, aunque le hagan los trajes a sus medidas -desmesuradas-, el último que le vi me hizo pensar que le sentaría mejor a un hipopótamo adulto que a él.
Ese figurón, lamentablemente, te ha sobrevivido, a costa de estancias en clínicas donde le operan una y otra vez -lo que seguro le sale gratis, gracias a nosotros los contribuyentes-, que también nos vemos expoliados por su familia de ladrones y parásitos.

Te confieso que pocas veces he sentido a alguien tan cercano, te he admirado tanto, me adherí enseguida a tu causa.
Sé que estos que me rodean, incluso en este sitio donde me proporcionan dominio y me alojan gratis, están lejos de compartir este sentir, puede que hasta tu solo nombre les resulte, les resultara ya odioso mientras viviste, por todo lo que representaba, así como tu incansable lucha contra las injusticias.

Pero he de superar el dolor que siento porque te hayas ido demasiado pronto y desear con todas mis ansias que el pueblo de Venezuela, tu pueblo, al que dejaste sin corazón al morir, siga tan luchador y tu heredero, Maduro, no no se amilane ante tanto imperialista y siga tu misma línea.

Fíjate, con la poca simpatía que les tengo a todos los militares y demás castrenses -¡vaya palabrota! (ignoro si los policías de las distintas 'órdenes' también lo son), sin dudarlo los incluyo en ese rechazo.
Pues bien, tú eras comandante (a veces he creído que sólo era un título honorífico) y a pesar de ello me caías tan bien...

¡Vivirás en mi recuerdo, irrepetible Hugo Chávez, orgullo de América!

El mundillo editorial, ¿literario?

No acabé de entender -¿o debería decir de compaginar?- la razón por la que, al final de la pasada manifestación exigiendo aclaraciones sobre la desaparición de la CAN, nos sirvieron como colofón la intervención -muy buena, impactante lo que dijo, mediante su hermosa voz de ¿barítono? el escritor M. Sánchez Ostiz.
Es que, leyendo sus diarios de la década 1999-2000, hay pasajes en los que parece decantarse por un ideario un tanto parcial, criticando de manera contundente y descalificadora a unas gentes más cercanas a él, me parece, que ésas que se consideran intachables. Esto último, una vez escrito me resulta una tontería, porque su extracción es burguesa y acomodada, así que más cerca ha tenido a esos respetables que han solido formar parte de la burguesía, de clase media sobre todo, que a esas otras gentes a las que censura, más en una ciudad de provincias como ésta   (aún se precisa rascar poco para que salga esa mentalidad).

Luego está lo de sus casas: ¡vaya las que ha tenido! Y parece vivir desahogadamente, casi a diario va a restaurantes, con su familia y amigos -aunque éstos sean de su entorno de trabajo-

Pero, eso sí, no hace más que quejarse de lo difícil que lo tiene en el terreno precisamente literario, lo de prodigarse en publicaciones, en periódicos en este caso. ¿Miraría a su alrededor, este hombre, alguna vez?

Claro que deberé leerle en alguno de sus libros, a ver qué me parece. De este tomo de los diarios, me apuntaría todo, o casi, tan original me resulta.

Hay que puntualizar que, viniendo de mi, que no he formado ni formo parte de ninguno de los círculos, ni literarios ni casi sociales en general, ay de mí..., no tiene gran repercusión, supongo.
Tan marginal he llegado a ser, que no existo. Claro que eso no es más que una consecuencia, una opción voluntaria.