Mi primera reacción, al leer lo de la comisión de Aiete y el paso dado por ETA últimamente, fue de asombro y rabia.
De ordinario me han solido dejar más bien indiferente, sus declaraciones, pero esta vez me enfureció que se lo pongan todo tan fácil a unos que no son capaces más que de darles y darnos a otros, garrotazos, hacernos todo el mal que pueden, a la gente que ha tenido la osadía de reclamar sus derechos.
¡Como si fuera a servir de algo, hagan lo que hagan!
Nos quieren de felpudo, sus humillaciones no cesarán nunca.
Nada sirve como parangón: cuando hablaban de Sudáfrica y de Nelson Mandela que fue su presidente, después de haber estado en la cárcel durante años (por haber delinquido, desde luego), se hacían lenguas sobre sus cualidades, los mismos a quienes el odio no les deja argumentar, cuando hablan de la causa vasca.
Arnaldo Otegi y demás compañeros siguen en la cárcel, y todos tan contentos.
La lucha irlandesa fue, según he leído, muy cruenta y violenta, pero ahora parece que las agitadas aguas volvieron a su cauce.
Aquí, la situación es indignante, el enfado sube de tono y se va enconando...
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